¿Qué dice la ciencia sobre el impacto de dejar el alcohol en la salud mental?
La evidencia científica sobre los beneficios de reducir o eliminar el consumo de alcohol para la salud mental es sólida y creciente. Los estudios clínicos de los últimos diez años apuntan de forma consistente a que la reducción del alcohol mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad, mejora la calidad del sueño y disminuye la inflamación sistémica —todos ellos factores directamente relacionados con el bienestar mental. Estos beneficios son detectables en plazos relativamente cortos: algunas mejoras del sueño se observan en la primera semana sin alcohol.
El metaanálisis más completo publicado hasta la fecha sobre alcohol y salud mental —publicado en The Lancet Psychiatry en 2022, con datos de más de 300.000 participantes en 15 países— concluyó que el consumo de alcohol, incluso en niveles considerados «moderados» (1–2 bebidas diarias), está asociado con un aumento del riesgo de depresión del 17% y del riesgo de trastorno de ansiedad del 28% a largo plazo. El mecanismo: el alcohol altera la producción de serotonina y GABA —dos neurotransmisores clave para la regulación del estado de ánimo— y produce cambios en la microbiota intestinal que están cada vez más relacionados con la salud mental a través del eje intestino-cerebro. El dato que más impacta en la percepción popular: el 85% de los participantes en el Dry January que completaron el mes declararon una mejora significativa de su estado de ánimo y de su calidad del sueño —y esta mejora fue mayor entre quienes bebían solo «moderadamente» antes del reto que entre quienes bebían en exceso. Las bebidas NA no son en sí mismas una terapia para la salud mental —pero eliminar el alcohol y reemplazarlo con rituales de bebida NA puede ser una de las intervenciones de estilo de vida con mayor impacto positivo en el bienestar psicológico.
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